viernes, 24 de junio de 2016

¿Y QUIEN HABLA POR LOS ÁRBOLES?

¿Y QUIEN HABLA POR LOS ÁRBOLES?

La situación ambiental de la tierra no tiene arreglo, pues una probable solución implica necesariamente un cambio drástico del manejo económico del mundo actual, que los dueños del poder no están dispuestos a hacerlo, el sistema socio-económico sobre el que está apoyado el desarrollo humano, el capitalismo, tiene un sustento teórico-filosófico muy distinto a la práctica, que es la realidad del día a día y sus huellas que van quedando registradas en la historia, en donde nos hemos supeditado a que sea solo el tiempo el que nos vaya diciendo la verdad sobre las consecuencias que este sistema nos viene ocasionando como especie.                                
No pretendo con estos conceptos personales cuestionar el sistema socio-económico imperante, solo recalcar que desde la revolución industrial ha llevado al mundo, con su máxima premisa del consumismo individual, sobre la supervivencia general, a la presente hecatombe ambiental.                                                                                         
El triunfo de este sistema, luego de la “guerra fría” contra el comunismo, ha hecho perder credibilidad en otros sistemas, en sí o per sé, dando la impresión que solo el capitalismo es el sistema idóneo, sin advertir qué como todo en la vida, hay niveles, rangos, escalas, y el capitalismo los debe tener, para que primen los derechos a la vida sobre la economía, de los seres vivos sobre los negocios.                                                             
No soy comunista, ni capitalista, menos científico consumado, pero aplicando mi lógica “chibcho-colombiana”, la cual me dice que cada árbol que existe en la tierra cumple una función parecida a un pulmón humano, entonces, solo intento cuestionar cualquier tipo o modelo de sistema de desarrollo que no contenga el factor ambiental como fundamento, y al árbol como su instrumento, quiero entonces criticar a un sistema de vida o desarrollo que no ha sido capaz de entender y aplicar esta similitud o paralelismo, el que no se le dé al árbol la importancia vital que tiene para la especie humana, y sobre los demás seres en general, para que exista la armonía o el equilibrio de nuestros avances con la base de la vida en la tierra, que por simplificar en un simple ejemplo, lo quisiera resumir con lo que pasa con el ciclo de vida de un solo elemento, el oxígeno, sabiendo que los niveles de este elemento en el aire es lo que hace posible la vida en la tierra, y los árboles son sus productores, y mientras no seamos capaces de entenderlo y aplicarlo, estaremos cada vez más cerca de nuestro final como especie.
El hombre, a estas alturas de su evolución y su historia, tiene los métodos e instrumentos para medir y comprender estas cifras, y muchas más, son las mismas cifras que se están exhibiendo para demostrar lo del calentamiento global, pero no dejan de ser cifras escuetas de un balance dónde solo priman los rendimientos económicos, las fuentes de empleo que se generan, el poder que adquiere un lugar o una región porque se explotan recursos naturales, ¿pero quien hace el balance de los árboles talados y muertos?, ellos, que son pulmones cortados, erradicados, cercenados, que vienen acercándonos con su muerte y destrucción, velozmente y mucho antes de lo previsto, a una EPOC (enfermedad respiratoria humana mortal) ambiental de gigantescas y desconocidas proporciones. ¿Cuándo reaccionaremos a la inacción, cuándo se harán masivas siembras de árboles, cuándo restauraremos los niveles de oxígeno óptimos para la vida de todos?
Ahí les dejo mis inquietudes, esperando que las podamos responder con premura y entre todos.
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