LA DISECCIÓN DEL TODO
La experiencia humana contemporánea parece debatirse en una paradoja constante: nunca hemos estado tan conectados tecnológicamente pero sin embargo nunca hemos estado tan fracturados socialmente. Los anteriores textos ( Desistimientos colectivos, Pretextando bucólicas añoranzas y Epopéyicos yos) exploran las capas acumuladas de esta fragmentación, desde el rechazo consciente hacia el prójimo, hasta la construcción de refugios imaginarios que sustituyen la realidad compartida.
A través de esta serie de reflexiones, se disecciona la anatomía del aislamiento. No se trata de un accidente del destino, sino de una construcción deliberada; un aprendizaje del desapego donde el "Yo" se erige como una fortaleza inexpugnable, ignorando que, al cerrar sus puertas al colectivo, también se condena al confinamiento en sus propias carencias.
Al recorrer estas líneas, queda en evidencia una conclusión sombría pero necesaria: la soberanía absoluta del individuo es, en última instancia, una victoria pírrica. Al desistir de los destinos colectivos y refugiarnos en el verde ficticio de nuestras propias neuronas, hemos intercambiado la potencia de la realidad por la comodidad de la alucinación.
El "Epopéyico Yo" podrá sentirse dueño de su misión y de su añoranza, pero habita un paisaje de huesos en tumbas sin espacios comunitarios. La reconquista de lo cooperativo y lo común no es solo una estrategia política o social, sino una urgencia vital para recuperar la humanidad que se nos escapa por las grietas del individualismo. Mientras sigamos prefiriendo el prestigio de nuestra propia soledad por encima de la labor compartida, seguiremos siendo organismos irreflexivos, buscando en el vacío lo que solo se haya en el encuentro con el otro.
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