LA ARROGANCIA HACIA CRONOS:
La soberbia humana atisbando un barranco
LA SOBRADEZ DE UNA ESPECIE ANTE LA ESCASES TEMPORAL
Aunque en apariencia sea mucho el tiempo que nos falta y queda para existir, son pocos los concisos instantes que nos sobran para corregir las nocivas decisiones hasta ahora tomadas, acompañadas de los malos hábitos instaurados con costumbres absurdas y equivocadas, se nos dice fatalistas y negativistas a quienes hacemos advertencias constantes sobre errados procederes, empero la realidad es clara, rígida y tozuda al demostrar que no estamos tan confundidos y perdidos frente al horizonte que se avecina, al estarle entregando el timón de los acontecimientos futuros a personajes semejantes a astutos homínidos, diseñando, describiendo y construyendo metódicos rumbos hacia el aún desconocido barranco final, eso sí advirtiendo que son actos que involucran con la nuestra a muchas especies, pero beneficiando y magnificando a otras, las que serán en su momento preciso el principio siguiente de la subsecuente transformación evidente.
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Introducción
La historia de la humanidad ha estado marcada por una tensión constante entre su capacidad de creación y su tendencia a la negación. Bajo una apariencia de tiempo ilimitado, la civilización contemporánea ha sucumbido a lo que podría denominarse una "sobradez de especie": una mezcla de soberbia y exceso de confianza que ignora la finitud de los recursos y la brevedad de las oportunidades de rectificación. El presente ensayo se propone analizar cómo la ceguera ante la escasez temporal y la entrega del liderazgo a la astucia técnica, en lugar de a la sabiduría ética, nos conducen hacia una transformación sistémica donde el ser humano podría dejar de ser el protagonista.
El espejismo de la temporalidad
Uno de los mayores errores cognitivos de nuestra era es la percepción del tiempo. Mientras las estructuras geológicas y biológicas del planeta operan en ciclos milenarios, la toma de decisiones humana se ha reducido al cortoplacismo. Como bien se advierte, "son pocos los concisos instantes que nos sobran para corregir las nocivas decisiones". Esta escasez temporal no es una falta de minutos en el reloj, sino una reducción drástica de la ventana de oportunidades biológicas y climáticas. La "sobradez" radica en creer que siempre habrá un "mañana" para enmendar lo que destruimos hoy, ignorando que la realidad es, por naturaleza, clara, rígida y tozuda ante los deseos humanos.
La astucia homínida vs. la sabiduría ética
El texto original introduce una figura inquietante: el "astuto homínido" al timón. Esta metáfora distingue claramente entre la astucia (la capacidad técnica de manipular el entorno para beneficio inmediato) y la inteligencia (la capacidad de prever las consecuencias a largo plazo).
Al entregar el rumbo a líderes que priorizan el crecimiento infinito y el mantenimiento de "costumbres absurdas", la especie ha diseñado un método sofisticado para alcanzar el barranco. No es una caída accidental, es una construcción metódica. El riesgo se ve agravado por el estigma social: aquellos que señalan el error son etiquetados como fatalistas, una estrategia retórica que sirve para silenciar la disonancia cognitiva de una sociedad que no desea cambiar sus hábitos.
La gran transformación: El post-Antropoceno
La naturaleza no conoce el vacío. La advertencia sobre el "barranco final" no implica el fin de la vida, sino el fin de una hegemonía. El sacrificio de nuestra especie, arrastrando consigo a muchas otras, no es un evento terminal para el planeta, sino un catalizador. La transformación subsecuente beneficiará a aquellas especies que, en su momento preciso, ocuparán el lugar dejado por la arrogancia humana. Lo que para nosotros es un final apocalíptico, para la biosfera es simplemente un mecanismo de reequilibrio: el principio de una nueva etapa donde la soberbia humana ya no tendrá lugar.
Conclusión
La crisis actual no es solo ecológica o política, es una crisis de humildad. La sobradez ante la escasez de tiempo nos ha impedido ver que el timón está siendo operado por una lógica de supervivencia primaria disfrazada de progreso moderno. Si no se produce una ruptura con los malos hábitos instaurados y las costumbres equivocadas en los "concisos instantes" que restan, la realidad seguirá su curso, inmutable y severa, dando paso a una transformación donde el ser humano será solo un recuerdo de una especie que tuvo el tiempo en sus manos y decidió malgastarlo en su propia e inevitable caída.
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