SIEMPRE
HAY COSAS POR HACER
Morimos tan rápido que la vida transcurre esperando el
momento culmen,
igual ocurre en el amor, en el trabajo y en el poder ser,
puntos máximos de los lugares comunes de la partida hacia el
éxito individual,
que expiran cuando se han empezado y hecho demasiado tarde,
pues los cuerpos sorprendidos no resisten sin estar otro
día más en ningún lugar.
Habrá que enseñar, a más que explicar,
a quienes han de continuar después de nuestra partida,
a saber manejar la fracción de tiempo que les ha
correspondido,
y sepan así, además de intentar,
a transformar sus vidas en algo distinto que recibir
sorpresas todos los días.
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