lunes, 10 de septiembre de 2018

LAS PROCESIONES


LAS PROCESIONES

El mosto del veneno se decantó en el oscuro fondo del silencio,
los rostros de los humanos,
parapetados hasta los dientes de armas y de instintos,
mostraban con crudeza y desprecio los objetivos de sus bajezas.
No quedó piedra sobre piedra,
ni cabeza sobre tronco alguno,
la sangre manchó de rojo los torrentes,
que desde aquellos días así permanecen.
El nativo se encerró en su miedo,
la incomprensión de las razones fue más fuerte que el destino marcado,
a hierro y fuego en la espalda,
en la cara,
en la dignidad y en el orgullo.
Hoy nos preguntamos,
casi qué con vil inocencia,
por el origen de nuestra cruel existencia,
sin recordar que ya la historia ha sido escrita muchas veces,
que la verdad ya fue descrita,
y que el respeto a la cordura no está basado en la lógica ni en la justicia.
Fracasan entonces los esfuerzos de los que intentan detener las marchas,
y esas procesiones avanzan sin posibilidades de dar un paso atrás,
por eso dicen que razón tuvo Cesar Borgia,
cuando sustentó el poder por la escoria,
sin compadecerse por lo que ante él caía,
pues al final se deducía lo que tanto decía:
“que de la compasión solo nacen los errores que alimentarán después los horrores que sostienen nuestras verdades”
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