jueves, 1 de diciembre de 2016

EL HOMBRE QUE NO EXISTE

EL HOMBRE QUE NO EXISTE

En el año del señor, que es un punto de referencia para los que creen que existió, un extraño personaje caminaba cerca de él, lo miraba desde lejos con desdén, suponiendo que era otro loco pregonando verdades imposibles e impensables; de esos que nacen por montón, de los vientres de madres que los paren obligadas a pesar del hambre y además del odio al padre que la fecundó.
Cierto día que se toparon de frente, cruzaron las miradas, ese señor le sonrió y aquel hombre se asustó, pensó que alguien que hablaba del amor entre los seres no era un hombre normal, supuso por eso que aquel gesto tenía algo de sexual y desde ese instante lo convirtió en su enemigo.
A partir de allí, cada vez que hablaba de él, a los otros, insinuaba que era una mujer en el cuerpo de un loco; desprestigió tanto a aquel orador que desvirtuó el mensaje que éste intentaba esparcir, las personas poco a poco lo empezaron a ver como una mujer, se burlaban de su fama, le gritaban marica apenas lo notaban, se reían de su apariencia desordenada, le endilgaban cosas necias que terminaron por desperdigar a sus creyentes, a los que nunca les importó el contenido de esos mensajes.
Con el paso del tiempo esta anécdota se olvidó, de aquellos hombres no quedó ni el polvo y hoy son nada, pero persiste en el mundo el miedo a las verdades y el odio a los diferentes.



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