DESCONECTADOS DEL CABLE MATRIZ
Desde cuando nos
desconectamos del cable matriz, aquel que nos une a la naturaleza,
hemos sido convencidos
de tener un origen distinto, por lo divino,
dizque somos descendientes
directos de dioses invisibles,
entonces la savia que
alimenta a la especie humana proviene de nuestras propias pasiones,
haciendo de las
emociones personales el alimento principal,
de donde se desfogan después
las acciones más perversas y diversas,
desde aquellas pocas que
promulgan por la protección del mundo visible,
hasta las que
convocan una agresión inevitable por lo invisible, aunque tangible,
producto de unas
fuerzas que nos disgregan de alrededor de la vida conjunta,
desgraciadamente hoy
convertida en el principal problema de un dilema,
ya que cada célula
que compone nuestros cuerpos tiene un precio.
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