LOCA EPIDEMIA
Los humanos le tememos a la muerte, a la ajena y a la propia, como si fuera una peste, porque de repente nos remite como locos a la mente,
ese lugar ficticio donde desarrollamos, y ejecutamos, la trama por el trauma de ser
alfiles de los sentimientos y serviles a los pensamientos impuestos por
nosotros o por otros, sin filtro ni control, para que sean estos los elementos
necesarios de una religión extrema, de una filosofía incierta o de algún
partido político corrupto.
Es por esto que hemos aprendido a aceptar, y a
convivir con él, que el final biológico es el inicio del derrumbe existencial,
que también es el emocional, es así que el ideal de vida humano sea prolongarse
en el tiempo de los demás, sin considerar que eso es lo que nos ahoga como
posibles felices individuos en este mundo triste, que, aun siendo parte
esencial del universo infeliz, aún por esto, hasta ahora no ha sido capaz de contener
o comprender a esta loca epidemia que todo lo corroe.
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