Estando asentados en pleno centro del patio trasero de un imperio decadente, tanto por inmoral como por evidencia temporal, sus habitantes nacemos y crecemos signados con la certeza que asegura que llegamos al mundo tatuados con un numero que nos identifica para ser vasallos de por vida a raíz de unas condiciones dictadas desde el cerebro que hace pensar al decrépito dominante que al momento circunstancial los dirija, peor aún, las dirigencias locales, que aparecen en el panorama regional tras ser elegidos en paródicas pantomimas políticas, se terminan declarando sus fervientes cipayos, evitando así modificar la realidad que nos aplasta.
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario