CHOQUES IRRACIONALES DE TRENES DESCARRIADOS
Tanto el criminal como el supuesto corrector, aquél que sale en defensa y en venganza de la inusual situación, a la usanza de organismos que creen poseer la razón, se terminan chocando, como dos trenes descarriados, contra su propias suposiciones, basándose en una condición inventada desde su imaginación, después de una torpe determinación, buscando una posible solución a las oportunidades que se les presentan, con tal de dilucidar dudas internas, actuando alrededor de intereses creados por sus mismas particularidades, buenas o malas, convencidos de aclararlas, aunque sean en ambos casos asuntos totalmente errados
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