Si no dejamos de soñar pendejadas, experimentando con presupuestos fundados en propuestas realizadas por expertos antisociales, estando a la vez absortos de la cruda, pura y dura realidad, estaremos condenados a seguir confirmando qué inexorablemente nos interesan más los indicios que las practicidades, las cuales nos exigen tangibilidades, sin tomar en cuenta tantas probabilidades, dejadas al azar por parte de los que tienen la sartén del poder terrenal asida a sus manos aviesas y codiciosas, ¿acaso la colectividad humana podrá en algún momento captar la dimensión de su problema y dilema?.
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