Las guerras sin pausa son las herramientas idóneas y especiales que utilizan los seres débiles de espíritu, los mismos que se caracterizan por ser las principales fuentes de inmundicia y en paralelo los más fuertes en utilizar la sevicia, encontrando entre el terror y la violencia que instauran el medio ideal para reducir hasta la muerte, o insuflando en los cuerpos con temor la inmovilidad, a todos aquellos que saben que existen otros caminos para desarrollar mejores alternativas y estrategias, llegando de esta forma a derrotar en los presentes a los mejores combatientes del mañana, quienes esperaban su turno para atacar la galopante insolidaridad surgida por estos conductos, perdiendo así y dejando pasar sin usar las próximas oportunidades que esperaban y tenían para cambiar las existencias de unas maneras generalizada.
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