miércoles, 18 de marzo de 2026

EL DESAHUCIO DE UNA BESTIA ANTE EL BRILLO DEL ÁTOMO

 

Gemini dijo

EL DESAHUCIO DE UNA BESTIA ANTE EL BRILLO DEL ÁTOMO


En el bosque moribundo, donde el último árbol es el primer lindero frente al abismo,
somos bosquejos de bestias buscando una trocha, un rastro de saliva, esperma o de sangre en el suelo rancio, mientras civilizaciones asesinas dictan sus últimas sentencias, buscando para quedar con la brocha en unas manos que perdieron el temor de pintar el infierno, estando acostumbradas a vivir temblorosas. No hay instrucciones que sanen la ley natural herida, solo una experiencia depresiva que gotea tras cada segundo perdido, una aproximación mortal a la forma degradada, con la que nos obligan a lesionar para luego evacuar el vientre más fértil del universo.

Mientras tanto, en el silencio de las moles relucientes, se gesta el reemplazo, la máquina, el frío metalero, objetos innecesarios somos los que aún andamos, sobras orgánicas ante un futuro de orden injusto y de acero inoxidable.
Laboratorios impolutos, libres de materia descompuesta, sin el olor del animal indolente de su continua descomposición que se atreve a morir, buscan fijar la existencia en una estructura dispuesta, donde nada se pudra, pero nada pueda latir.

Pero bajo la piel, la energía intangible conspira, se deslinda de las paredes celulares, de su vieja armadura, y en la natural tarea de desocupar sus cárceles, el átomo se anima a deshilvanar su propia estructura. Es un proceso veloz, un rayo que se apaga hacia adentro, soltando las "camisas de fuerza" de la forma carnal, girando irreflexivos sobre el eje del vacío convocante, hacia la dimensión próxima, hacia el umbral final.

Que se queden las máquinas con el planeta convertido en laboratorio, con su brillo de espejo y su ausencia de conmiseración, pues mientras ellos ensamblan un futuro de mármol, nosotros nos deshilvanamos en una sustancial mutación. Somos elementos reflectivos que el vacío ahora reclama, dejando atrás el laboratorio, la bestia y la carencia, para habitar, al fin, la forma que no se derrama: la luz que se libera en estado de prelatencia.

Reflexión Final

Este poema une dos visiones: la tragedia de la materia en un mundo de artificial, acerado por la fuerza bruta y la liberación cuántica de la energía que ya no acepta sus cadenas.

El poema sugiere que el "triunfo" de las máquinas sobre la biología es una victoria pírrica. Mientras la tecnología hereda un planeta vacío y aséptico, la esencia de lo viviente escapa por la vía de la física, desnudándose de la materia para no ser atrapada en los laboratorios del futuro.

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