Descomponiéndonos permanentemente, damos pasos inconscientes, incluso inocentes, detrás de los impulsos que nos están conduciendo hacia la certeza que nadie quiere asumir, porque se cree y se piensa que individualmente trascendemos más allá de la duda racional, la cual nada tiene que ver con la existencial, se entiende entonces el nivel de la ignorancia y terquedad que se obtiene por la incapacidad que envuelve a un juguete en modo virtual, establecido para involucrar a toda una especie en una practica que se considera un juego mental, para el deleite exclusivo de los integrantes empoderados y decididos a llevar el asunto hasta el terreno de la artificialidad colectiva, pretendiendo degradar dimensionalmente a todo tipo de criaturas, indistintamente el organismo de la especie que sea, extrayéndolas del espacio que ocupan, hasta el grado en que luego se noten ellas mismas como objetos desalmados, violentos, voraces y descontrolados, deseando voluntariamente ingresar en las pantallas a los escenarios ficticios para devorar lo que aparezca al frente de sus visores, despreocupados de que sean amigos, familiares o enemigos, actuando sin nociones del tiempo y la realidad, generando las circunstancias soñadas por aquellos que han venido ideándose un mundo programado por impulsos eléctricos, sin que la energía universal intervenga en la trama postiza, porque al final también los absorberá, para transformarlos en partículas diversas y dispersas en el éter.
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario