ADMONICIONES ENFOCADAS EN CONTROLES
Con uno de los ojos achicado, y con el otro a punto de saltar, los seres humanos observamos la realidad de una manera singular, aunque ésta no se cansa de advertir lo que nuestros focos no desean ni tampoco logran captar, al mantener relajado el sentido natural de la admonición, instalado en la memoria emocional de una especie sintiéndose cada vez más frustrada, a raíz de permitir ser controlada y dominada por congéneres desorbitados, desgraciadamente los más desaforados, obnubilando visiones colectivas que detallan premoniciones cercanas a hecatombes que se pueden de antemano evitar sí quisiéramos decidir no hacerle caso a semejantes locos de atar.
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