viernes, 27 de marzo de 2026

LOS ÍNCUBOS Y SÚCUBOS ABORTADOS POR UN CAPITALISMO GUERRERISTA

LOS ÍNCUBOS Y SÚCUBOS ABORTADOS POR UN CAPITALISMO GUERRERISTA


Resulta indignante, además de aberrante, el qué como seres pensantes mantengamos operantes las visiones resultantes de sistemas que sólo buscan obtener beneficios económicos, íncubos y súcubos materialistas surgidos y vigentes desde que la revolución industrial abortó lo que hoy llamamos capitalismo, engendro ideológico parido por la geopolítica que se gestó como un negocio extractivo, borrando de las opciones existenciales los cooperativismos o las colectivizaciones grupales, con lo cual las fronteras no son lineas ficticias señaladas en mapas, sino unas enormes cicatrices abiertas, diseñadas para mantener conflictos vivos.

La fragmentación de la humanidad es un procedimiento fatalmente nítido desde las distancias que se pretendan o prefieran observar, ya sean espaciales, filosóficas o mentales, además de ser un asunto exclusivo pensado para beneficiar estructuras de poder que se lucran a partir de la división poblacional, es lo que algunos teóricos denominan la economía de la guerra permanente

De este breve análisis surgen puntos claves para plantear críticas fundamentales sobre semejante modelo:

1- La frontera como herramienta de control

Históricamente muchas fronteras no surgieron de la voluntad regional de los pueblos (comunidades orgánicas de los lugares avistados y afectados), sino de tiralíneas creadas en despachos coloniales o acuerdos de posguerras. Al seccionar y diseccionar una cultura o un ecosistema por la mitad, se crea una tensión constantes que justifica entre otros motivos entonces:

. un gasto militar desenfrenado

. el control de recursos estratégicos (agua, petróleo, minerales, etc.)

. la creación de un otro al que temer, facilitando la manipulación social.

2- Unos conflictos fraccionados antes que desarrollar una guerra global

Suponer que las perspectivas analíticas de los conflictos actuales se deben constatar, mirar y medir con los patrones de los siglos anteriores es ridículo y sin sentido de la realidad, la tercera guerra mundial, en pleno ejercicio, consiste en un cúmulo de pequeñas guerras de baja intensidad globalizada.

. Estamos inmersos en conflictos por delegación (guerras proxys): enfrentamientos entre potencias militares o económicas usando territorios y vidas ajenas

. Con el único interés de los beneficio económicos que se desprenden de estas actividades los complejos industrial-militar necesitan que las fronteras ardan para que sus demandas de armamento y tecnología de vigilancia nunca caigan.

3- Secuestrar a las organizaciones  primarias orgánicas

Antes de la revolución industrial, con su paralela red de financiamiento, las comunidades vivían menos divididas que ahora, los alinderamientos y subdivisiones de índole política han roto tejidos sociales y economías naturales, forzando a las sociedades humanas a mirar hacia adentro (nacionalismos), en vez de cooperar horizontalmente, ya que las fronteras se han convertido en lugares estratégicos, donde el mundo se detiene para que el capital privado pueda cobrar peajes, pues mientras la tecnología y el dinero fluyen sin fronteras, los seres humanos y sus organizaciones sociales son detenidos por muros, visados y alambres de púas.

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