RESISTIÉNDONOS
A NOSOTROS MISMOS
Si hay alguna característica que identifique la
personalidad de los seres humanos, creo que la resistencia y la incredulidad deben
estar entre las más importantes e influyentes, y entre las sociedades que en el
mundo tienen los más altos niveles de estas condiciones humanas debemos estar
los colombianos.
Solo es ver la actitud con nuestro actual proceso de paz,
para darnos cuenta del alto grado de incredulidad y de resistencia que poseemos
hacia la resolución o no de nuestros problemas, ya que aquí no solo llevamos esperando
por más de 207 años por un buen gobierno, que hasta el día de hoy sigue sin
aparecer ni hacerse realidad, sino porque llevábamos esperando, por más de 50
años, para ver el final de una guerra fratricida que ahora se está enredado con
un proceso de cesación de la violencia que no convence a nadie, porque no está incluyendo
en él a todos los que son.
Porque igualmente contamos con una parte directriz que en este
país son al mismo tiempo una farsa y una quimera, o sea una clase dirigente política
y económica que solo saben de engaños y mentiras hacia el resto de una sociedad,
que a raíz de ello está acostumbrada a esperar, a ignorar, a justificar, a
rezar y por ende a culpabilizar de todos sus males a los demás para así no
tener que actuar.
Es ante este panorama que podemos deducir, con los
conocimientos adquiridos después de tantas causas perdidas y con los altísimos niveles
de certezas ocurridas por doquier, y por tanto sin temor a equivocarnos, que los
graves problemas que se le están causando al medio ambiente del país, y al del planeta
en general, no están próximos a concluir, muy por el contrario, siguen marcando
tendencia a aumentar, pues aún siguen primando en las decisiones
trascendentales que los afectan las voces de aquellos que se creen los dueños
de los demás.
Sin embargo, también es evidente que estos problemas algún día
van terminar, pero será por sustracción de materia como regla universal, porque
hasta hoy no hay los más mínimos indicios, ni tampoco ha sido posible, teniendo
los motivos suficientes, cambiar de actitud ni dejar de generar los problemas
que causamos con el actual estilo de vida, esperando en el fondo que las cosas
cambien por generación espontánea, o por el milagro de un Dios.
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