DIARREICOS DROMEDARIOS HUMANOS
Aunque quepamos todas las especies en la cabeza de un simple alfiler, estando éste ubicado entre el tejido universal, existen algunos pocos seres humanos que agujereando con sus esfínteres y fundillos degenerados, a modo de agujas, defecan más toxinas que un dromedario indigesto y con diarrea infecciosa, instalados cómodamente en vórtices neuronales generados por ambiciosas avaricias, sobre las áreas que se deben proteger, para que todas las variables que afectan las solidaridades de un mundo creado por materialismos, artificialidades e intereses personales, no terminen acumulándose frente al ojo de la aguja utilizada para desbalancear un medio ambiente necesitado de solideces saludables, sin que como alternativa racional se deba recurrir a farmacéuticas y hospitales, últimos recursos que se tienen que buscar para encontrar mejorías comunes.
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