miércoles, 4 de marzo de 2020

UNA CARTA ABIERTA, ¿O CERRADA?, A LA HUMANIDAD EN GENERAL


UNA CARTA ABIERTA, ¿O CERRADA?, A LA HUMANIDAD EN GENERAL

Ninguna persona con sentido de razón, consciencia y de responsabilidad, puede seguir siendo indiferente ante lo que ocurre en el planeta, en su región, en su ciudad, o en el lugar en donde está; mucho menos cuando los sucesos que acaecen, con su ayuda o sin ella, están afectando de manera grave a las generaciones futuras, para expresarnos de una manera impersonal, y así no tener que hacer referencia a los hijos propios ni a los nietos. Excluyo de esta clasificación de conciencia, razón y responsabilidad a los dementes, sean estos jóvenes o seniles, a los decrépitos, psicológicos o morales, a los enfermos mentales de cualquier tipología o mal, como alzhéimer, esquizofrenia o algún otro mal parecido, pero que les termine afectando de manera directa su capacidad de análisis o raciocinio.
Todos los demás seres humanos debemos, y tenemos, que estar comprometidos en asumir un compromiso inmediato de hacer los cambios necesarios, y suficientes, para iniciar la modificación de los parámetros sociales, económicos, educativos, religiosos y culturales que nos están directamente afectando, y que con ellos se generen unos nuevos paradigmas humanos, y digo nuevos no porque sean desconocidos, sino por ser inaplicados, donde el individualismo y el egoísmo dejen de ser los patrones de éxito a seguir, o para imitar.
Es el momento, justo y propicio, de comenzar a desarrollar unos cambios inmediatos que nos lleven, como humanidad, a otros niveles de libertad personal y de libre albedrio, sin que ello implique considerar una afectación o alteración del área individual, para elegir y decidir con que criterio actuar, por más que sea una recomendación para abandonar decisiones personales que van en contra de una lógica universal, de justicia social y de carácter general, en donde quienes logran alcanzar el éxito, a partir de grandes ganancias financieras, o a través del poder político, económico o de cualquier tipo, no elijan, o consideren, el lujo exuberante para demostrar, o enrostrar, a los demás su éxito personal, comprando, adquiriendo, construyendo, edificando, exhibiendo  artículos de lujo y exclusivos, sin que antes no hayan asumido compromisos altruistas con sentido social; como ayudar a comunidades enteras que viven en condiciones lamentables, promoviendo el impulso de la educación colectiva, demostrando empatía con poblaciones desfavorecidas, financiando campañas de educación y de salud pública en regiones afectadas por enfermedades, desastres o limitaciones ambientales.
Estamos viviendo un momento de crisis climática, ambiental y moral donde se requieren ejemplos de colaboración entre las sociedades y las personas, y en donde los parámetros de cooperativismo, y de ayuda social, son más que necesarios para impulsar a toda la humanidad hacia la consideración de acciones conjuntas y populares, que en forma masiva las dirijan, a las sociedades, a una mejor existencia y tras la esperanza de un buen vivir.
Porque, si la humanidad continua por el camino del individualismo, el personalismo y el egoísmo, la desesperanza general será el caldo de cultivo de innumerables sucesos, y con desproporcionados problemas, para todos los seres humanos del futuro; así que este es un llamado a considerar usar la lógica humana, que como supuestos seres inteligentes poseemos, para con ella obtener los cambios necesarios  para poder romperle el espinazo al monstruo de la violencia que nos está tragando, al mantener y expandir tanta desigualdad e inequidad en este mundo a ser construido, o derruido, por todos los seres humanos en su conjunto.
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