Rebaños de seres vivos, entre ellos los humanos, habitan sin rostros ni rastros de conciencia colectiva unas necrópolis congestionadas con las actividades de organismos sin identificación propia, sacrificados voluntariamente dentro de amurallados cubículos, consecuentemente con resultados desastrosos, posteriormente analizados, estudiados, tabulados y establecidos científicamente por profesionales del caos corporativo, dejando en claro que son los productos buscados.
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario