El más pesado de los lastres que arrastra la humanidad es su propia levedad, debido al poco peso que asumen las mayorías de congéneres integrantes frente a aquellos pocos que se creen los pesos pesados de unas sociedades en crisis permanentes, al reconocerse ambos impotentes en el escenario natural, por ello de nada sirve meter los dedos en unas heridas autoinfligidas sí no existe algún tipo de capacidad de aceptación de limitaciones por parte de unas masas silentes en procesiones constantes, o de los presuntuosos ignorantes que se autoproclaman directores de una probable extinción siguiendo haciendo el mismo ejercicio.
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario