QUIETUDES Y PASIVIDADES MAYORITARIAMENTE EXASPERANTES
La quietud reprimida de alguien inoperante no puede llegar hasta ser interpretada, ni siquiera asimilada, con la pasividad que genera la indolencia genocida, es mucho peor y peligroso, ya que estamos como especie en plena inmersión hacia un trasfondo de un suicidio colectivo, al permitir que los más pocos razonables, y menos sensatos, se terminen imponiendo sobre las mayorías esperanzadas por existir exitosamente entre sociedades socialmente avanzadas, no despabilarse en este presente angustiante hace prender las sirenas de las alarmas con respecto a un mañana exasperante e invivible mayoritariamente.
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