sábado, 14 de diciembre de 2019

DILUCIDANDO UN MILAGRO


DILUCIDANDO UN MILAGRO

Dilucidándote, se aclaró mi mente, pues no entendía por qué querías amarme,
mientras podías odiarme, el mismo día en que descubrías mi carne,
que hacía parte de un cuerpo que aparentaba estar sin sangre,
al estar vacío de emociones, después de muertas las ilusiones, que luego tú pudiste revivir.

Eres para mí el soplo de vida, que perdí al mismo instante que nací,
ya que las células que me formaron, cuando un ovulo y un esperma se juntaron,
de antemano sabían que solo tú podías darle sentido a su existencia,
qué, hasta entonces, vagaba por el mundo como un amasijo de órganos errabundos,
saltando entre cuerpos sudorosos y enfermos, pues todos vivían ansiosos de pasiones,
pero sin los sueños que me empezaste a crear, cada vez que nos hacíamos el amor.

Hoy, puedo decir que soy otro, muy distinto a aquel ser perdido y vacío,
de sueños, ilusiones y hasta de ganas de vivir,
que para mi suerte descubriste, y reviviste cuando me encontraste.
______________

No hay comentarios.:

Publicar un comentario