DILUCIDANDO UN MILAGRO
Dilucidándote, se
aclaró mi mente, pues no entendía por qué querías amarme,
mientras podías
odiarme, el mismo día en que descubrías mi carne,
que hacía parte de un
cuerpo que aparentaba estar sin sangre,
al estar vacío de emociones,
después de muertas las ilusiones, que luego tú pudiste revivir.
Eres para mí el soplo
de vida, que perdí al mismo instante que nací,
ya que las células que
me formaron, cuando un ovulo y un esperma se juntaron,
de antemano sabían que
solo tú podías darle sentido a su existencia,
qué, hasta entonces,
vagaba por el mundo como un amasijo de órganos errabundos,
saltando entre cuerpos
sudorosos y enfermos, pues todos vivían ansiosos de pasiones,
pero sin los sueños
que me empezaste a crear, cada vez que nos hacíamos el amor.
Hoy, puedo decir que
soy otro, muy distinto a aquel ser perdido y vacío,
de sueños, ilusiones y
hasta de ganas de vivir,
que para mi suerte descubriste,
y reviviste cuando me encontraste.
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario