NINGUNA OCASIÓN SE PUEDE DESPRECIAR
A las ocasiones las pintan lisas y calvas, por muy peludas que sean, porque desde ellas se deslizan las oportunidades, la mayoría terminan desechadas por quienes en sus osadías y deslices las consideran perdibles y despreciables, creyendo que detrás de ellas aparecen otras, empero muchas veces esas no se concretan ya que son tomadas de inmediato por otros, más seguros de sus probables azares, ofrecidos por sus propias convicciones para asirse de lo que sea, antes de quedarse viendo el chispero que de seguro se genera por la fricción de una frustración provocada por los desprecios propios favoreciendo ajenos.
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