PARAPETÁNDOME EN MI PROPIO RINCÓN
Habiendo decidido mantenerme parapetado, se puede incluso decir escondido, adentro de mi propio espacio arrinconado, supuestamente alejado del mundanal ruido, simplemente aspiro que las afectaciones que surgen desde influencias e intereses ajenos, padeciendo y sufriendo los demás, desperdigados con indolencia a mi alrededor, no tengan repercusiones que puedan agrietar las paredes de los muros que insolidariamente levanto, pretendiendo particularmente proteger a mi familia y a mí, de los embates permanentes que realizan dementes, ilusionado en que terminen siendo más potentes que las trompetas de guerras, usadas desde antaño en nombre de dioses, con la manipulada versión de una antigüedad en la que se podía derrumbar fortalezas enemigas, no rocen las mías.
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