Lo que en un comienzo pareciera una aventura se puede transformar de imprevisto en padecimiento o suplicio, de igual manera la tersura de una superficie joven se vuelve arruga al envejecer y la esperanza existencial degenera en frustración al no cumplir metas estipuladas por ilusiones desmesuradas, estando por lo general todos expuestos ante los potentes efectos de los elementos naturales y sus residuos, se hace entonces necesario poder escapar de una abundancia insolentemente esgrimida por la energía universal, en cuanto va dejando escapar sus acumulaciones sin medir consecuencias, sobre organismos y criaturas poco preparados para resistir y resolver las particularidades de unos fenómenos tendientes a exponer a que el tiempo se estrelle y explaye contra tejidos dispuestos a sufrir más de la cuenta, por cuestiones de secuelas, impactos y culpas desmedidas, surgidas desde raciocinios desfasados o depresivos, llevando a quienes los reciban, sin suficiente preparación, a considerar no tener por qué aguantarlos.
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