CUANDO LLORAR NO TIENE IMPORTANCIA
Estando próximos al amanecer del día previo al colapso ecológico colectivo, la humanidad está queriendo comenzar a recapacitar, aunque ignorante que ya el detonante del daño irreversible ha sido obturado desde hace muchos siglos antes, algunos señalan a la época de la revolución industrial, pero la causa y motivo de la reacción natural hay que buscarla antes, habiendo permanecido indolentes e indiferentes a las advertencias de algunos congéneres, y a las evidencias que la realidad mostraba, el compendio de los hechos acumulados, que hoy determinan la gravedad de la situación, ya no tienen peso para inclinar la balanza de los desastres que se avecinan, de una manera trascendente, porque los resultados determinantes del final, vistos en perspectiva del ahora prospecto del proceso definitivo, no fueron detenidos ni abortados en el momento preciso indicado, así que ya no es importante llorar, sólo nos queda aguantar y aguardar que surja la fuerza perdida, pedida a unas poblaciones que hasta el instante actual han actuado de forma intrascendente ante los hechos que se nos vienen encima.
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