RESUMEN TRIPARTITO SOBRE UNA INVOLUCIÓN
I. Irretornables Odiseas
Falazmente convencidos de estar emprendiendo cada día una nueva y trascendental odisea, somos seres tenaces pero ignorantes. Vivimos bajo el persistente autoengaño de que cada uno de nuestros pasos inicia un camino limpio, restando importancia a que las actividades posteriores a cada uno de nuestros simples actos son componentes que se desprenden y se involucran como coletazos de los acontecimientos anteriores.
Dentro de esta distorsionada visión, permitimos a avezados codiciosos seguir insistiendo en insinuar que son normales episodios, tratando de ejecutar portentos emergiendo desde criaturas terriblemente limitadas a generar reacciones irracionales y peligrosas. Esta sumisión intelectual y la soberbia de creernos superiores nos están conduciendo, como especie principal, hacia linderos perimetrales en los que se topan nuestras existencias con lugares sin horizontes, panoramas ni retornos.
II. Destructivas Inmersiones
Esta deriva hacia el abismo existencial se alimenta y engorda aceleradamente desde nuestras propias mentes. Inmersos entre unas presunciones exclusivas, surgidas desde ideas individuales y creyéndolas innovadoras, nos encerramos en el dogma del beneficio particular. Al hacerlo, no estamos captando las señales que contienen, de lo destructivas que son en cuanto algunas pocas se terminan imponiendo sobre las del resto con las otras, aunque sean peores.
En este darwinismo ideológico invertido, la agresividad desplaza a la lucidez, dejando a las mejores ideas bajo las tarimas de escenarios llenos de rencores; espacios públicos y políticos arrasadores, ruidosos e incapaces de prever las consecuencias posteriores de su propia miopía.
III. Insistentes Carniceros
El resultado final de esta ceguera colectiva, y de este sectarismo intelectual, se traduce en una acción concreta, voraz y material sobre el planeta. Nos hemos convertido en insistentes carniceros, invirtiendo todos nuestros esfuerzos en consecuciones permanentes de materialidades, extraídas exclusivamente desde los condicionantes y limitados recursos naturales. Aunque el sistema nos haya educado para asumir que esto es un asunto normal, consiste en comportamientos totalmente insensatos, irregulares y anómalos por más usuales que parezcan.
Ninguna sociedad puede sostenerse si sus actos no contienen retornos ecológicos constantes, centrados en la manutención de equilibrios biológicos controlados, con las intenciones de mantener compensado al medio ambiente alrededor de nosotros. Hoy, la biosfera se violenta y reacciona de forma destructiva tras sentir en carne propia las extracciones que continuamente le hacemos sin devoluciones.
Si no somos capaces de desmontar el show de la codicia, bajar de las tarimas el rencor y detener la carnicería extractivista, terminaremos por consolidar nuestro destino en ese lindero perimetral donde nuestro planeta continuará su curso independiente de nosotros, después de haber cruzado el punto de no retorno.
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